La infinita dimensión del tiempo, su misterio y su implacable paso, siempre han sido motivos para hacernos reflexionar sobre lo intangible.Por otra parte, la heterogeneidad del sonido y su continua presencia en nuestra vida cotidiana es fuente de múltiples estudios para su conocimiento y control.El ser humano también es capaz de combinar estas dos magnitudes tan distintas creando algo coherente que, en el marco del silencio, puede llegar al espíritu provocando sensaciones y pensamientos evocadores del mundo y de la vida misma. Otras veces, utiliza el saber científico para el dominio de la materia y laenergía, transformando ecuaciones matemáticas en ingenios tan útiles como su mente es capaz de imaginar. La música y la ingeniería comparten la armonía entre los instrumentos utilizados y sus intérpretes, entre las ideas y su ejecución, así como la diferencia entre lo abstracto y lo real. Cuando surge un gran diseño y se logra una perfecta sintonía entre lo ideado y lo construido resulta una obra asombrosa y casi de mágica precisión. Así como la música es un orden, un sutil ajuste entre el sonido, el tiempo y nuestros propios sentidos, la ingeniería también es un orden, un exquisito equilibrio entre las distintas materias para hacer de ellas extraordinarias máquinas capaces de servir y funcionar, haciéndonos más fácil nuestra vida cotidiana y acortando nuestras propias limitaciones. Cuanto más profundizamos en los límites de la matemática, de la física, de la ingeniería y de la técnica que nos rodea, nos damos cuenta que todo final confluye en la filosofía, en la estética, en el arte de hacer posible lo imposible, tangible lo abstracto, armonía lo informe, agradable lo disonante. ¿No será que la ciencia y el arte tienen en común la inmensidad, el orden y la genialidad de la creatividad de la mente humana?Pocas disciplinas existen donde estos parámetros haya que combinarlos con mayor exactitud, diligencia y coordinación que en la música y la ingeniería. Por segunda vez , los Colegios Oficiales de Ingenieros Técnicos Industriales de Murcia, Alicante y Albacete tenemos el honor de presentar un nuevo trabajo de ‘Il Concerto Académico’ cuya grabación, nuevamente, ha sido posible llevar a cabo gracias a la intervención de Radio Nacional de España. Este álbum recoge una selección de obras que se ofrecen con tan magistral interpretación, que logran elevar aún mas la sensación estética de su resultado. Los matices de las partituras, la delicada sutilidad transmitida por Margherita Marseglia y su orquesta nos inducen sensaciones difíciles de olvidar.Es nuestro deseo que estas melodías sirvan para humanizar un poco más esas obras de ingeniería que, realizadas por nuestros compañeros con perfección y equilibrio, son capaces de hacer progresar y satisfacer a esta sociedad tan tecnificada en la que ahora vivimos.

Enrique Ros
Decano del Colegio de Murcia

 

Música, técnica y celebridad Dos aspectos de permanente actualidad en el Arte podrían constituir el “leitmotiv” del presente CD. Uno aludiría al hecho de estar ante obras de indudable celebridad , bien conocidas por el gran público. Otro , el de erigirse como obras maestras en su género.Arduas discusiones genera siempre esa dicotomía celebridad- calidad. Obviamente ,no están todas las que son, pero sí son todas las que están. Y es que hay obras maestras que por mucho que se escuchen , se adulteren o se edulcoren, siempre salen vencedoras, dado su inagotable contenido en belleza.Por otra parte, suele concitarse en esos casos una actitud peculiar por parte del oyente a la hora de admitir sin reparos le maestría de la obra, por la falsa inseguridad que produce el estar ante una obra muy conocida.Nula debiera ser, querido oyente, esa suerte de prejuicios de éste o aquel sesgo. Pues cualquiera de estas cinco obras maestras servirían para consagrar a la categoría de genio a sus respectivos creadores, aun cuando fuesen sus únicas obras escritas. O ¿es que nos avergonzamos también del gran Miguel Ángel por el hecho de conservarse sólo unos cuantos bocetos de la Batalla de Cascina o , por el contrario, porque cualquier turista que vaya a Roma haya visto obligatoriamente la Capilla Sixtina?.La obra de Arte sublime posee una suerte de sistema de autoproclamación y difusión de su grandeza al que el espíritu humano le es imposible poner freno.Dejemos a un lado prejuicios y limitémosnos a dejarnos llevar por esas construcciones sonoras tan prodigiosamente equilibradas que durante siglos han espoleado el alma de millones de seres humanos. Y continuemos pues una sana tradición centenaria.Sólo así se podrá apreciar en el Divertimento para cuerdas KV.136 en Re Mayor de Mozart , la frescura y la energía vitalizante del Allegro, la lozana elegancia del o el dinamismo desenfadado del Presto; en la Serenata para cuerdas de Tchaikovsky, el arrebatador comienzo del Pezzo in forma di sonatina, el noble señorío del Vals, la lejana nostalgia de la Elegia o la rusticidad quintaesenciada del Finale; en el Canon de Pachelbel, ese fluído entrecruzamiento de voces sobre las que nuestro oído cabalga embriagado saltando de una a otra; en le Aria de la Tercera Suite para orquesta de Bach, ese senderismo constante entre lo divino y lo humano al que nos transporta en el paisaje bachiano; o por último, en el Adagio para cuerdas de Albinoni, ese llanto profundo e intenso, sazonado con pequeñas gotas de optimismo que emanan del violín solista.De todo ello nos convertimos en asistentes privilegiados durante esta hora de música, Vd., querido oyente, y nosotros los músicos .Ya sólo falta pulsar la tecla “play”…

Octavio de Juan Ayala
Violista de Il Concerto Accademico